🧱 Tres puertas, dos murallas

Murallas y casco antiguo de Peñíscola

Qué fase de muralla es cada tramo, de cuándo es cada puerta y por qué se abrió, de dónde bebía una ciudad rodeada de mar. El inventario, pieza a pieza.

Un recinto, tres frentes

Lo que se llama «las murallas» es en realidad el recinto inferior del castillo, levantado a trozos a lo largo de cinco siglos y pegado a la forma del peñón. La monografía municipal lo divide en tres frentes que conviene tener en la cabeza, porque cada uno responde a una manera distinta de defenderse:

La muralla medieval

Del recinto musulmán no queda nada identificable ni hay planos anteriores a 1578, así que lo medieval que se ve es cristiano, de los siglos XIII al XV. Era un recinto más pequeño que el actual: por el plano de Antonelli se sabe que en el XV la cerca iba del muro de la Font de Dins, por las casas que dan a la plaza de les Caseres, hasta las baterías del Maset. Por el sur la muralla se levantaba unos 9 metros sobre el mar, con planta poligonal y torreones cúbicos.

La pieza más fina de esa etapa es el paso de ronda de la Muralla de la Fuente, que estaba enterrado bajo pavimentos posteriores y apareció en la restauración de 1997: una pasarela de 35 metros, de hormigón de cal y losas de piedra, apoyada en ménsulas de sillería y tendida entre los tres torreones de ese tramo.

La muralla renacentista de Antonelli

El cambio llega con la artillería. Carlos I ya había previsto reforzar la plaza, como Ibiza, Palma, Mahón o Melilla, y Felipe II lo encargó a su lugarteniente Vespasiano Gonzaga y al ingeniero Juan Bautista Antonelli. Las fuentes no reparten igual los papeles: la monografía municipal atribuye el proyecto a Antonelli, y la web del Ayuntamiento hace a Gonzaga autor del proyecto y a Antonelli director de la obra. Según el folleto municipal de 1999, la muralla tardó casi tres años en construirse y costó95.000 libras de la época.

Se nota la diferencia en cuanto se compara con el tramo medieval. Los caminos de ronda estrechos y las torres de plataforma pequeña no servían para mover cañones, así que las torres se «achatan» en baluartes de planta estrellada, huecos por dentro —bóvedas acasamatadas para arsenales, cantinas y polvorines— y con terrazas arriba para las baterías. Los muros son de sillería en talud, con un cordón corrido que marca los cambios de plano, y las esquinas llevan garitas voladas como el Balcón de Pilatos. Es el mismo repertorio que los ingenieros italianos de Felipe II aplicaron en Ibiza, Tabarca o Palma.

El proyecto debía cerrar desde el Parque de Artillería hasta el Portal de Sant Pere, pero no se terminó: se quedó en el Baluarte de Santa María. Por eso el frente renacentista se interrumpe ahí y el resto del perímetro sur sigue siendo medieval.

Las tres puertas

Portal de Sant Pere: la puerta del mar

La abrió Benedicto XIII para tener un acceso por mar, con su embarcadero, rompiendo la cerca medieval. La monografía la sitúa en el siglo XV y la web municipal la fecha en1411. Es un gran arco rebajado de sillería con el escudo del Papa Luna en la dovela central, esculpido por Filibert Bertalla. En el XVIII se cegó y terraplenó por razones militares; se reabrió a principios del siglo XX y, con el puerto, pasó a ser una entrada por tierra. Según la web del Ayuntamiento, hasta el puerto pesquero de 1925 el mar llegaba a los pies de la muralla.

Portal Fosc: la puerta de Felipe II

El «Portal Oscuro» es la entrada del frente renacentista, al final de la rampa o bajada de Felipe II. Fachada de piedra blanca con almohadillado tosco y motivos militares, escudo y cartela del rey encima, y dentro una bóveda que gira 90 grados y da paso al Cuerpo de Guardia antes de un segundo arco hacia la ciudad. Fue la puerta principal hasta el siglo XVIII. Algunos autores la atribuyen a Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial; la atribución no está documentada en las fuentes municipales más allá de ese «algunos autores».

Puerta de Santa María: la de los carros

La tercera y última, de 1754. Fernando VI autorizó perforar el baluarte de Santa María porque los vecinos tenían que subir las cosechas en carro por el empinado Portal Fosc. Es una puerta abierta por necesidad agrícola en una muralla pensada para la guerra.

Agua dulce en una roca rodeada de mar

Peñíscola fue codiciada por su posición, pero también por algo menos evidente: tiene agua. Hay referenciados al menos 12 manantiales alrededor del peñón. Los dos importantes son la Font de Dins («fuente de dentro»), la de mayor caudal, que brota en varios puntos al pie de la Muralla de la Fuente y de la batería de Santa Ana, y laFont de Sant Pere, en la base de la batería del Bufador.

Desde la Font de Dins, un conducto abovedado bajo la batería de Santa Ana lleva el agua hasta laFont de la Petxina (de la Concha) y el lavadero al pie del baluarte de Santa María. Se ha dicho muchas veces que ese conducto es romano; la monografía advierte que no hay ningún resto material que lo pruebe. Que el manantial más rico esté justo ahí explica que en esa esquina se amontonen murallas de épocas distintas: era lo primero que había que proteger.

Hasta los años sesenta se bajaba a una plazoleta junto a la capilla de Santa Ana con lavadero y caño. Luego se construyó un edificio de captación adosado a la muralla, que después se separó de ella. Según la web municipal, esa Casa del Agua se dedica hoy a exposiciones; la monografía de 2026 aclara que el punto del manantial que se ve tras un lucernario, en el patio trasero, no es visitable.

El Bufador

No es obra de nadie: es un túnel natural que atraviesa la roca sobre la que se asienta la ciudad y comunica con el mar. Los días de temporal el agua sube por él con violencia y con un fuerte estruendo. Marca además el final de la fortificación de la cara este, que arranca en la batería baja del Maset.

El faro

El edificio actual es de 1892. Su luz alcanza 35 millas, unos 65 kilómetros, con una secuencia de uno y dos destellos cada 15 segundos. Antes de la electricidad la señal eran hogueras, y la calle de al lado conserva el nombre: Farons. Junto al faro está el Magatzen, el almacén de pólvora que se construyó en el siglo XVIII, cuando la guarnición del castillo ya no cabía en él.

El Museu de la Mar

Ocupa el Baluarte del Príncipe, el punto más oriental del recinto, de posible origen medieval y reformado en el XVIII como cuartel de artillería. Desde 1912 fue escuela —de ahí el nombre de Les Costures— hasta que se abandonó en 1969; la Escuela Taller lo restauró desde 1993 y en 1996 se acondicionó como museo. Tiene tres secciones (historia y arqueología, pesca y fauna marina), maquetas de barcos y tres acuarios con especies del Mediterráneo. No publicamos horario porque no hemos encontrado uno actual en una fuente oficial: conviene preguntarlo en la oficina de turismo.

La iglesia parroquial y el Tesoro del Papa Luna

La iglesia de Santa María pasa desapercibida y tiene más capas que casi cualquier edificio del casco. Se levantó tras la conquista como una nave única con techo de madera sobre arcos apuntados, de cuando queda una puerta de tradición románica. Tras un incendio se rehízo con bóvedas de crucería —la monografía lo sitúa en la primera mitad del siglo XV, la web municipal a mediados del XIV— cuyas claves muestran a la Virgen con el Niño, un crucifijo, san Pedro y Santiago, y en 1725-1739 se alargó e invirtió la orientación de la nave con una bóveda de cañón con lunetos.

Dentro está el Tesoro Parroquial, lo que queda en Peñíscola de las joyas que Benedicto XIII tuvo en el castillo; el resto se repartió entre Tortosa, el condado de Foix y Roma. Las piezas principales:

Todas están catalogadas como Bien de Interés Cultural desde mayo de 2016.

El ermitorio de la Virgen de la Ermitana

Junto al castillo, en un solar donde ya hubo un edificio religioso en el siglo VI. El santuario actual se construyó entre 1708 y 1714 por iniciativa del gobernador de la plaza, Sancho de Echevarría —el mismo que resistió el sitio de la Guerra de Sucesión—, con una sillería muy cuidada y una fachada que integra el campanario en el hastial, una solución poco habitual en el barroco valenciano. Delante, en la plaza de Armas, se bailan las danzas a la patrona el 8 y el 9 de septiembre.

El castillo, en una línea

Lo levantó el Temple entre 1294 y 1307 sobre la alcazaba árabe, lo convirtió en palacio pontificio Benedicto XIII y fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. Todo lo de la visita —qué se ve, horarios y entradas— está en la página delCastillo del Papa Luna.

El caserío: 510 casas en 27 calles

Dentro de las murallas hay unas 510 viviendas en unas 27 calles estrechas, empinadas y quebradas que conservan el trazado medieval. Las casas, en cambio, son casi todas posteriores a la Guerra de la Independencia, porque el asedio de 1814 dejó la ciudad arrasada. El tipo más común es la casa de pescadores y labradores: planta baja y dos alturas en una sola crujía muy profunda, con las estancias y la cocina delante y los dormitorios detrás, sin luz directa. El folleto de 1999 la compara con la casa urbana ibicenca más que con las casas rurales de Benicarló o Vinaròs, y señala las calles San Vicente y Santa Bárbara como las que mejor conservan conjuntos. Hoy domina el blanco, pero antes se mezclaban con la cal azules, verdes y tierras.

Inventario rápido

ElementoÉpocaEl dato
Portal de Sant PereSiglo XV (1411 según la web municipal)Lo mandó abrir Benedicto XIII como acceso por mar, con embarcadero. Escudo del Papa Luna en la dovela central, obra de Filibert Bertalla.
Muralla de la FuenteSiglos XIV-XV, probablementeDel Portal de Sant Pere a la batería de Santa Ana. En 1997 apareció enterrado su paso de ronda original: 35 metros sobre ménsulas de sillería.
Fortín del BoneteSiglo XVArranque de la fachada sur medieval, que llega hasta la batería de Santa Ana.
Portal FoscSiglo XVI, frente renacentistaEscudo y cartela de Felipe II, bóveda en ángulo recto y Cuerpo de Guardia. Entrada principal por tierra hasta el XVIII.
Balcón de PilatosSiglo XVIGarita volada en esquina, uno de los elementos típicos de la fortificación abaluartada de Antonelli.
Parque de ArtilleríaSiglo XVI, con polvorín del XVIIIRampas, túneles y fosos del proyecto de Antonelli; hoy jardines que se visitan con el castillo.
Puerta de Santa María1754Abierta por orden de Fernando VI para que entraran los carros de la cosecha.
Baluarte del Príncipe y Museu de la MarOrigen posiblemente medieval, configurado en el XVIIICuartel de artillería; escuelas desde 1912 (Les Costures) hasta 1969; museo desde 1996.
Font de Dins y Casa del AguaManantial; edificio de captación de los años sesentaEl mayor de al menos 12 manantiales del peñón. Conducto abovedado bajo la batería de Santa Ana hasta la Font de la Petxina y el lavadero.
BufadorNaturalTúnel en la roca que comunica con el mar; con temporal el agua sube con estruendo. A su pie, la Font de Sant Pere.
Faro189235 millas (65 km) de alcance; uno y dos destellos cada 15 segundos.
Iglesia parroquial de Santa MaríaSiglo XIII, rehecha tras un incendio y ampliada en 1725-1739Puerta de tradición románica, bóvedas de crucería con ángeles músicos. Guarda el Tesoro Parroquial.
Ermitorio de la Virgen de la Ermitana1708-1714Encargo del gobernador Sancho de Echevarría, junto al castillo; barroco valenciano con el campanario integrado en la fachada.
Castillo1294-1307Templario, palacio pontificio de Benedicto XIII. Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931.
CaseríoMayoritariamente posterior a 1814Unas 510 viviendas en unas 27 calles estrechas y empinadas de trazado medieval.

Un recorrido a pie en orden

Para ver las tres épocas sin volver sobre los pasos: empezar abajo, en laPuerta de Santa María y la Font de la Petxina; subir por la bajada de Felipe II hasta el Portal Fosc; callejear por San Vicente y Santa Bárbara hasta laiglesia y su Tesoro; seguir a la plaza de Armas, la Ermitana y el castillo con el Parque de Artillería; asomarse al faro y alMuseu de la Mar en el Baluarte del Príncipe; bajar al Bufador, y terminar por la Casa del Agua, la Muralla de la Fuente y el Portal de Sant Pere, ya junto al puerto. Si se prefiere con guía, hayvisitas guiadas por el casco antiguo, y el Gran Hotel Peñíscola publica una ruta comentada por el castillo y el casco antiguo. El contexto de cada etapa —templarios, papas, asedios— está en la historia de Peñíscola.

Para dormir dentro del recinto o a sus pies, la oferta es corta: está reunida enhoteles cerca del casco antiguo.

Preguntas frecuentes sobre las murallas y el casco antiguo

¿De qué época son las murallas de Peñíscola?

De varias. Los tramos del sur y del este, sobre el acantilado, son medievales: se levantaron entre los siglos XIII y XV, con añadidos del XVIII superpuestos. El frente que mira a tierra, del Baluarte de Santa María al Parque de Artillería, es la fortificación renacentista que Felipe II encargó en el siglo XVI con proyecto de Juan Bautista Antonelli. Según el folleto municipal de 1999, aquella obra tardó casi tres años y costó 95.000 libras de la época.

¿Qué es el Portal Fosc?

El «Portal Oscuro», la puerta renacentista del frente de tierra. Tiene la fachada en piedra blanca con almohadillado tosco, el escudo y una cartela de Felipe II, y por dentro una bóveda que gira en ángulo recto y da al Cuerpo de Guardia. Fue la única entrada por tierra a la ciudad hasta el siglo XVIII. Algunos autores la atribuyen a Juan de Herrera; la monografía municipal recoge esa atribución sin darla por cierta.

¿Por qué se abrió la Puerta de Santa María?

Por los carros. Hasta 1754 las cosechas entraban por el Portal Fosc, que está en cuesta. Ese año Fernando VI autorizó perforar el baluarte de Santa María para abrir una tercera puerta, más baja, a petición de los vecinos. Es la puerta más reciente del recinto.

¿Qué es la Font de Dins y se puede visitar?

Es el manantial de mayor caudal de los al menos doce que rodean el peñón, al pie de la Muralla de la Fuente y la batería de Santa Ana. Abasteció a la ciudad y desde los años sesenta se captó para el suministro urbano con un edificio adosado a la muralla. Hoy ese edificio, la Casa del Agua, se usa como sala de exposiciones según la web municipal; la monografía de 2026 precisa que el punto del manantial que se ve tras un lucernario de vidrio no es visitable.

¿Hasta dónde se ve el faro de Peñíscola?

El edificio actual es de 1892 y su luz alcanza 35 millas náuticas, unos 65 kilómetros, con una secuencia de uno y dos destellos cada 15 segundos. Antes de la luz eléctrica se hacían fogatas, y de ahí viene el nombre de la calle de al lado, Farons.

¿Qué piezas del Papa Luna se conservan en el casco antiguo?

Las del Tesoro Parroquial, en la iglesia: la cruz procesional de Benedicto XIII, gótica, con centro de cristal de roca y las armas de Pedro de Luna; su cáliz de plata dorada del siglo XV con esmaltes de Limoges; el relicario Lignum Crucis de Clemente VIII, y una cruz procesional de Felipe II con punzón de Valencia de 1587. Están catalogadas como Bien de Interés Cultural desde mayo de 2016. El resto de las joyas del castillo acabaron en Tortosa, el condado de Foix y Roma.

Fuentes

La base de esta página es la monografía del Ayuntamiento de Peñíscola«Ciudad antigua y patrimonio», edición 2026 (PDF, consultada el 21 de octubre de 2026), contrastada con el folleto impreso del Patronato Municipal de Turismo de Peñíscola, La ciudad antigua (1.ª edición, agosto de 1999), del que salen el coste y la duración de la muralla renacentista y la descripción de la vivienda popular. La fecha de 1411 del Portal de Sant Pere, el nombre de la iglesia, el uso actual de la Casa del Agua, el puerto de 1925 y las danzas de septiembre proceden de laficha de atractivos de peniscola.es (consultada el 21 de octubre de 2026). Donde las fuentes no coinciden —autoría del proyecto renacentista, fecha del incendio de la iglesia— el texto lo dice. No publicamos horarios ni precios que no hayamos visto en una fuente actual; el criterio completo está en la página de metodología.