Restaurante Asia Gong
📍 Carrer del Mestre Roca, 7, 12598 Peñíscola
Chino, indio, halal, tex-mex, uruguayo y crepería bretona: la otra cara de la mesa en Peñíscola, para quien busca un descanso de los arroces y el pescado de lonja sin salir de la villa.
Locales con ficha verificada en el portal. La dirección procede de su ficha oficial o del censo municipal de Peñíscola.
📍 Carrer del Mestre Roca, 7, 12598 Peñíscola
📍 Carrer del Suspiro, 11, 12598 Peñíscola
📍 Carretera de l'Estació, 11, 12598 Peñíscola
📍 Avenida Papa Luna, 111, 12598 Peñíscola
📍 Calle Matilde Thinot, 3, 12598 Peñíscola
📍 Plaça de Bous, 1, 12598 Peñíscola
📍 Avenida Papa Luna, 19, 12598 Peñíscola
Peñíscola vive del turismo desde hace décadas, y el turismo trae consigo diversidad: visitantes de toda España y de media Europa que, tras unos días de arroces y pescado de lonja, buscan de vez en cuando un plato distinto. A eso responde la oferta de cocina internacional de la villa, pequeña pero variada, repartida entre el casco antiguo, la Playa Norte y el entorno de la Plaza de Bous. No sustituye a la gastronomía local: la complementa, dando opciones a quien busca un cambio de registro sin salir de Peñíscola.
En esta guía reunimos siete restaurantes verificados que representan seis tradiciones culinarias distintas: china, india (con dos locales), halal, tex-mex, uruguaya y la crepería bretona. Cada una tiene su propia historia y sus propias reglas, que repasamos a continuación junto a la ubicación exacta de cada restaurante en Peñíscola.
La cocina china es, junto a la italiana, la tradición gastronómica extranjera más extendida en España, y Peñíscola no es una excepción: Restaurante Asia Gong, en el Carrer del Mestre Roca 7, ofrece esta cocina en la villa. La gastronomía china tradicional es en realidad un mosaico de cocinas regionales muy distintas entre sí —cantonesa, sichuanesa, de Shandong— pero comparten algunos rasgos comunes que suelen reconocerse en los restaurantes chinos fuera de China: el salteado rápido en wok a fuego muy vivo, que preserva la textura y el color de los ingredientes; el equilibrio entre una base de arroz o fideos y una guarnición de verdura, carne o pescado; y el uso de salsas fermentadas como la de soja, junto a jengibre, ajo y especias que construyen capas de sabor con pocos ingredientes.
Técnicas como el vapor, el guisado lento o el frito también forman parte de este recetario, así como la filosofía de servir los platos para compartir en el centro de la mesa, en lugar de un plato individual por comensal. Es una cocina pensada para la variedad: probar un poco de cada elaboración en lugar de agotar un solo plato.
Esta filosofía de compartir hace que la cocina china funcione especialmente bien en grupos y familias numerosas, donde cada comensal puede probar de todos los platos sin necesidad de decidirse por uno solo. Es también una cocina que suele resolver bien la variedad de gustos entre generaciones distintas de una misma mesa, con opciones que van de lo más suave a lo más especiado.
La villa cuenta con dos direcciones de cocina india: Goa Cocina India, en la Carretera de l'Estació 11, y Namasté Cocina India, en la Avenida Papa Luna 19. La cocina del subcontinente indio es, probablemente, la más especiada del planeta: comino, cúrcuma, cardamomo, canela, clavo, cilantro y el garam masala —una mezcla de especias molidas que varía de una casa a otra— son la base de sus currys, guisos untuosos de verdura, legumbre, carne o pescado cocinados a fuego lento en una salsa aromática.
El pan es otro pilar: el naan, elaborado en el horno de barro tandoor, o el chapati, más fino y sin levadura, acompañan los currys y sirven para recoger la salsa. La India tiene además una de las tradiciones vegetarianas más ricas y antiguas del mundo, con platos de lentejas (dal), garbanzo, paneer (queso fresco) y verduras que no necesitan carne para resultar sustanciosos. El arroz basmati, aromático y de grano largo, es el acompañamiento habitual.
Contar con dos restaurantes indios en una villa del tamaño de Peñíscola no es casual: es una de las cocinas internacionales con mayor implantación en el turismo costero español, en buena parte porque combina sabores intensos con opciones vegetarianas abundantes, algo que facilita encontrar plato para cualquier tipo de dieta dentro de un mismo grupo de viaje.
Frente a la Playa Norte, en la Avenida Papa Luna 111, La Fontana está etiquetado como restaurante halal. "Halal" es un término árabe que significa "permitido" según la ley islámica, y en gastronomía se aplica sobre todo a la carne: el animal debe sacrificarse siguiendo un procedimiento específico, y quedan excluidos alimentos como la carne de cerdo o el alcohol. Un restaurante halal certifica que sus ingredientes y su preparación cumplen estas normas, lo que resulta relevante tanto para comensales musulmanes practicantes como para cualquier viajero que busque esa garantía concreta en su alimentación durante su estancia en Peñíscola.
Para el viajero que necesita seguir esta dieta durante sus vacaciones, contar con un local halal cerca de la Playa Norte simplifica mucho la logística diaria: no hace falta desplazarse fuera de la villa ni renunciar a comer fuera de casa para mantener las garantías alimentarias que exige su práctica religiosa.
La Frontera, en la Calle Matilde Thinot 3, ofrece cocina tex-mex en la villa. El tex-mex es un híbrido gastronómico nacido en la frontera entre Texas y México, que adapta la cocina mexicana tradicional a paladares e ingredientes estadounidenses: nachos con queso fundido, tacos, burritos, fajitas y quesadillas son sus estandartes, siempre con el chile, el maíz, las alubias refritas y el queso como hilo conductor. Es una cocina informal, pensada para compartir en formato de picoteo, con el picante como protagonista opcional —casi siempre se puede pedir con más o menos intensidad.
Conviene no confundir el tex-mex con la cocina mexicana tradicional, mucho más regional y compleja, con recetas como el mole o el pozole que rara vez cruzan la frontera hacia el recetario tex-mex. Lo que se sirve en los restaurantes tex-mex es, en realidad, una tradición culinaria propia, con casi un siglo de historia en Estados Unidos.
Por su formato de raciones para compartir y su ambiente distendido, el tex-mex suele ser una opción popular para cenas de amigos o de grupos grandes, en las que apetece más picar de varios platos que decantarse por un único menú individual.
Junto a la Plaza de Bous, en la Plaça de Bous 1, Piu Che Buono / Mes que bo está etiquetado como cocina uruguaya. Uruguay tiene una de las tradiciones parrilleras más reconocidas de Sudamérica, heredada de la ganadería extensiva del Río de la Plata: la carne de vacuno a la brasa, cocinada lentamente sobre parrilla de leña o carbón, es el eje de esta gastronomía. La inmigración italiana, muy intensa en el país durante el siglo XX, dejó además una huella profunda en la cocina uruguaya, visible en platos de pasta y en el propio nombre del restaurante, que mezcla el italiano con el español.
El chivito —un sándwich contundente de carne, jamón, queso, huevo y vegetales— y el asado dominical son dos de los referentes más populares de la mesa uruguaya, símbolo de una cultura gastronómica volcada en la reunión familiar alrededor de la parrilla.
La cocina uruguaya comparte con la argentina buena parte de su tradición parrillera, aunque conserva rasgos propios en el punto de cocción, los cortes preferidos y el acompañamiento, con una fuerte presencia de la ensalada fresca y el pan casero como contrapunto a la carne.
En pleno casco antiguo, en el Carrer del Suspiro 11, Blat Negre Crêperie ofrece crepes al estilo bretón. La crêpe es una de las grandes exportaciones gastronómicas de Francia, originaria de Bretaña, donde se distingue tradicionalmente entre dos preparaciones: la galette, elaborada con harina de trigo sarraceno (de ahí el nombre del restaurante, "blat negre" o trigo negro en varias lenguas romances), de sabor más rústico y reservada a los rellenos salados —queso, jamón, huevo—; y la crêpe propiamente dicha, de harina de trigo blanco, más fina y dulce, para rellenos de chocolate, fruta, caramelo o mermelada.
Ambas se elaboran sobre una plancha circular (billig en bretón) extendiendo la masa con un rastel de madera, y se sirven dobladas en cuatro o enrolladas, según la región y el relleno. Es una cocina de formato rápido y versátil, ideal para una comida ligera en el casco histórico de Peñíscola.
A diferencia de otras categorías gastronómicas de la villa, muy concentradas en el casco antiguo o en el paseo marítimo, la cocina internacional se reparte por zonas bastante distintas entre sí. El casco antiguo acoge Blat Negre Crêperie, en el Carrer del Suspiro, junto a Restaurante Asia Gong, en el Carrer del Mestre Roca, ambas calles del entramado histórico amurallado. La Avenida Papa Luna, el gran eje que conecta el casco antiguo con la Playa Norte, reúne dos direcciones muy distintas entre sí: La Fontana, en el número 111, ya en el entorno de la playa, y Namasté Cocina India, en el número 19, más cerca del núcleo urbano. La Plaça de Bous, junto a la plaza de toros de la villa, es la sede de Piu Che Buono / Mes que bo, mientras que Goa Cocina India se ubica en la Carretera de l'Estació, cerca de las vías de acceso a Peñíscola, y La Frontera, en la Calle Matilde Thinot.
Esta dispersión tiene una ventaja práctica: sea cual sea la zona donde te alojes durante tu estancia en Peñíscola —el casco histórico, la Playa Norte o el entorno más urbano junto a la Plaça de Bous—, siempre hay una opción de cocina internacional relativamente cerca, sin necesidad de coger el coche para un capricho gastronómico distinto.
| Restaurante | Cocina | Ubicación |
|---|---|---|
| Restaurante Asia Gong | China | Carrer del Mestre Roca, 7 |
| Goa Cocina India | India | Carretera de l'Estació, 11 |
| Namasté Cocina India | India | Avenida Papa Luna, 19 |
| La Fontana | Halal | Avenida Papa Luna, 111 (Playa Norte) |
| La Frontera | Tex-mex | Calle Matilde Thinot, 3 |
| Piu Che Buono / Mes que bo | Uruguaya | Plaça de Bous, 1 |
| Blat Negre Crêperie | Crepería bretona | Carrer del Suspiro, 11 (casco antiguo) |
No hay una respuesta única, y muchos visitantes combinan ambas durante su estancia. La cocina internacional funciona especialmente bien en estancias largas, cuando apetece variar el registro tras varios días de arroces y pescado; para quienes viajan en grupo con gustos distintos, donde un menú de picoteo tex-mex o unos entrantes chinos facilitan que cada uno elija; para quien sigue una dieta halal y necesita esa garantía concreta; o simplemente para cambiar de plano una noche y probar un curry indio o una crêpe bretona antes de volver, al día siguiente, a la lonja y al arroz. Quien prefiera no salir de la tradición local tiene toda la cocina mediterránea de Peñíscola a un paso.
Para completar la planificación de la escapada, conviene revisar también la guía completa de Peñíscola y el resto de categorías del directorio de restaurantes, donde se puede filtrar por tipo de cocina, zona o presupuesto.
Antes de decidirte por uno de estos siete restaurantes, conviene tener en cuenta algunas particularidades propias de cada tradición culinaria, que pueden marcar la diferencia entre una buena experiencia y una decepción evitable:
Sí. Restaurante Asia Gong, en el Carrer del Mestre Roca 7, es la opción de cocina china en la villa. La gastronomía china tradicional se articula en torno al salteado rápido en wok, el equilibrio entre arroz o fideos y guarniciones de verdura, carne o pescado, y el uso de salsas de soja, jengibre y especias que aportan profundidad de sabor.
Peñíscola cuenta con dos restaurantes de cocina india: Goa Cocina India, en la Carretera de l'Estació 11, y Namasté Cocina India, en la Avenida Papa Luna 19. La cocina india se caracteriza por el uso intenso de especias —comino, cúrcuma, cardamomo, garam masala—, los curries, el pan de tandoor y una tradición vegetariana muy desarrollada junto a platos de carne especiada.
Sí. La Fontana, en la Avenida Papa Luna 111, frente a la Playa Norte, está etiquetado como restaurante halal. La cocina halal sigue las normas dietéticas islámicas en la selección y preparación de los ingredientes, especialmente en cuanto al origen y sacrificio de la carne.
La Frontera, en la Calle Matilde Thinot 3, ofrece cocina tex-mex en Peñíscola. Esta cocina nace del encuentro entre la tradición mexicana y la del sur de Estados Unidos, y se asocia habitualmente a tacos, nachos con queso fundido, burritos y fajitas, es decir, a preparaciones especiadas con chile, maíz, alubias y queso, servidas en formato informal y compartido.
Sí, Piu Che Buono / Mes que bo, en la Plaça de Bous 1, está etiquetado como cocina uruguaya. La gastronomía uruguaya tiene fuerte tradición parrillera, heredada de la ganadería del Río de la Plata, con la carne a la brasa como gran protagonista, junto a platos de influencia italiana propios de la inmigración histórica del país.
Sí. Blat Negre Crêperie, en el Carrer del Suspiro 11, en pleno casco antiguo, ofrece crepes al estilo bretón. La crepería es una tradición culinaria francesa, originaria de Bretaña, que se sirve tanto en versión salada (galette, con trigo sarraceno) como dulce (crêpe, con harina de trigo), con un sinfín de rellenos posibles.
La cocina mediterránea de Peñíscola se basa en el pescado de lonja, el arroz y las verduras de temporada. Las cocinas internacionales aportan técnicas y sabores de otras tradiciones —el wok chino, las especias indias, el picante tex-mex, la parrilla uruguaya, la crepería bretona o los criterios halal— y dan variedad a la oferta gastronómica de la villa sin competir con la tradición local, sino complementándola.
El Gran Hotel Peñíscola te ofrece primera línea de la Playa Norte, a un paseo de la cocina internacional y de toda la oferta gastronómica de la villa. Piscina, spa y vistas al Castillo del Papa Luna para completar tu escapada.
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